Bairro Alto
El Bairro Alto es uno de los barrios
más paradigmáticos y atractivos para vivir la ciudad. Típico y popular,
el Bairro Alto posee muchos rasgos de modernidad, con tiendas de ropa y
de diseño y bares, muchos bares. El encuentro de personas, en un
ambiente ecléctico y multicultural, es una de las buenas razones para
pasear por el barrio. Calcarlo, descubrir todas sus calles, callejuelas y
callejones, es imprescindible. Buenos restaurantes lado a lado con
librerías intimistas en que siempre ocurren cosas, casas de té al lado
de tiendas de diseño y de ropa de algunos de los diseñadores portugueses
más reconocidos. Es un barrio apasionante, lleno de atracciones, que
combina atrevimiento y sofisticación con tradición y antigüedad. Pasear
por el Bairro Alto es un acto irrepetible en cualquier otro punto de la
ciudad.
Chiado
Después del Bairro Alto, baje por
el Chiado, donde encontrará un ambiente aún más sofisticado. Punto de
encuentro de jóvenes, artistas e intelectuales, Chiado es la zona de los
cafés emblemáticos, como "A Brasileira", de las escuelas de arte, de
los teatros y de la historia viva. Además de la belleza del lugar, son
las personas que lo construyen, con su actividad y actitud positiva. La
zona del Carmo, al lado del Chiado, tiene algunos puntos fascinantes de
la historia de la ciudad, como el Convento y la Iglesia del Carmo, que
mantiene la elegancia y la imponencia. Ahí podrá visitar las ruinas, y
también el Museo Arqueológico del Carmo, que incluye una colección de
piezas prehistóricas, romanas, medievales, manuelinas, renacentistas y
barrocas.
El Largo del Carmo también es un lugar emblemático de la
historia nacional reciente, habiendo sido el escenario privilegiado de
la revolución de los claveles, el 25 de abril del 1974. La relación
entre el Carmo y la Baixa se desarrolla a través de otro monumento
fundamental de la ciudad, el irresistible Elevador de Santa Justa.
Arriba se aprecia una bellísima vista sobre la “Baixa Pombalina”. No
pierda la oportunidad de bajar o subir por este ascensor centenario, el
único ascensor vertical que presta un servicio público y que fue
concebido por un discípulo de Gustave Eiffel, manteniendo por esta razón
un estilo arquitectónico peculiar.
Baixa de Lisboa
En
la Baixa, siendo por tradición el centro comercial de la ciudad,
encontrará un fuerte polo de concentración de tiendas y un espacio único
para pasear. Un ambiente personalizado da aún más placer a ir de
compras. La Rua Augusta es la arteria principal de la “Baixa Pombalina”,
uniendo el Terreiro do Paço, abierto al río y símbolo de poder, a la
bellísima Plaza de Rossio (D. Pedro V).
Avenida da Liberdade
Por
encima del Rossio, descubra la Avenida da Liberdade. Un paseo en la que
fue, en pleno siglo XIX, el "Paseo Público" de la ciudad y donde las
élites se reunían para pasear diletantemente. Hoy en día, en la Avenida
se encuentran las tiendas de grandes marcas, donde tienen lugar las
compras más cosmopolitas y más internacionales de la ciudad.
Castillo de São Jorge
Si
fue en el Castillo donde empezó todo, la historia se encuentra en toda
la ciudad. Con mil años de historia, Lisboa está repleta de monumentos
de grande importancia, que muestran algunos de los momentos más
fundamentales de la historia nacional. Capital de Imperio, Lisboa tuvo
su exponente máximo de riqueza en la época de los Descubrimientos,
asegurando un patrimonio único de una belleza rara. Muy cerca del
Castillo, en la Graça, se encuentra la Iglesia y Monasterio de S.
Vicente de Fora, uno de los monumentos religiosos más imponentes y
notables de la ciudad. Construido justo después de la conquista de la
ciudad a los moros, fue el resultado de un voto del rey D. Afonso
Henriques a S. Vicente durante el cerco a la ciudad en 1143. De cerca,
podemos encontrarnos, los martes y sábados, con una de las ferias más
populares y abarrotadas de la ciudad, la “Feira da Ladra”. Con cosas de
todos los colores, se descubre lo más inútil y antiguo, aunque
irresistible en la mayoría de veces, así como antigüedades preciosas. Es
un verdadero paseo cultural.